viernes, 12 de noviembre de 2010

Creyente piadoso o monstruo fanático.

El delgado límite entre la tolerancia  y la imposición de la fe


¿P
or qué sucedió el tsunami en Sry-Lanka? ¿Por qué el terremoto de Haití? ¿Por qué se descarrilan trenes en India y los monzones cobran la vida de miles de personas cada año en ese país?
Un cristiano fiel y devoto, que asiste puntual a las reuniones de su templo, que escucha con atención y temblor las prédicas de su pastor, que ora cada día, que busca el rostro de dios y lee su Biblia con mansedumbre, procurando morir para que "cristo viva en él",  respondería sacando pasajes de maldición de la Biblia, la misma que le da "palabras de vida eterna":

“Porque han pecado, porque grandes han sido sus abominaciones ante dios. Porque dios es un dios justo que visita la maldad de los padres hasta la cuarta y quinta generación. Porque dios no es un dios que pueda ser burlado, porque han volteado su rostro y no ha querido ver a dios".

Ahora yo pregunto, ¿tiene algo de malo ser cristiano? No. ¿Tiene algo de malo creer en dios? No. Y ahora les pregunto, ¿tiene algo de malo ser ateo? NO.

Entonces, ¿por qué nos enfrascamos en éstas discusiones? La respuesta es fácil: porque no hemos aprendido a tolerar. Hemos dejado que la aprehensión de nuestra fe domine la razón y nos resulta más fácil encontrar respuestas a las calamidades de la humanidad, en la ira de dios.

¿Por qué suceden las catástrofes naturales? Porque nuestro planeta es un planeta vivo, en constante cambio, cuya vitalidad la demuestra tanto en las primaveras mas gloriosas como en las explosiones de violencia mas terribles. La humanidad se ha extendido tanto por los confines del planeta, que resulta muy difícil que la humanidad no se vea impactada por la Naturaleza, ya sea benéfica o negativamente.

Ahora, una cosa es lo que no podemos controlar, como el clima, y otra, las consecuencias de pobreza y malos gobiernos.
Cuando se agregan a una misma ecuación pobreza, asinamiento, malos gobiernos y catástrofes naturales, el resultado es caos y muerte. Nada tiene que ver con ningún dios. Por ejemplo, lo que sucedió en Haití luego del terremoto: el problema de pobreza del país se vio agudizada con la epidemia de cólera como una consecuencia fatal debido a la destrucción de sus carreteras que evitó dar salida rápida a cadáveres y entrada a víveres; una mala organización gubernamental: burocratización de trámites, mala infraestructura de drenaje y sistemas de agua potable. Con ello, mala higiene de la población debido a su bajo nivel de adquisición, su ignorancia y su pobreza.

Otro ejemplo es India, que se caracteriza por ser uno de los países con mayores accidentes de trenes. Una vez escuché a un pastor decir algo que me hizo parar oreja: “DIOS CASTIGA LA MALDAD IDÓLATRA DE LA GENTE DE INDIA, POR ESO ME HA LLAMADO A IR A PREDICAR SU PALABRA ALLÁ”. Bueno, que bien que quiera llevarles una forma nueva de fe, cosa que será difícil debido a la manera politeísta tan arraigada que hay en ese país. Pero la inquietud es buena sobre todo porque con ello se garantiza también llevar alimentos, medicinas y misioneros de buena voluntad. Pero, ¿es por la idolatría del pueblo indio que se descarrilan trenes? Claro que no.
Sería muy desatinado quedarse con esa visión tan corta y simplista, desviando la atención a algo que es mas importante porque es lo que le da motor a la vida del país: SU GOBIERNO. Una sociedad que está dividida en mas de trescientas castas, con una segregación y marginación de las mas altas a nivel mundial, pobreza que raya en lo paupérrimo, y una infraestructura que se nutre de los desperdicios de otras naciones, es una nación vulnerable. De los despojos de hierro y metal se hacen las vías en terrenos húmedos y casi senegosos debido a la humedad. Falta una buena logística y un tanto mas de honestidad, no fe en dios. Ante las inclemencias del tiempo y la mala calidad de los materiales, los trenes urbanos y rurales seden. Las desgracias se dan, las muertes, las tragedias humanas.

Dios no tiene que ver en esto. Así como según los creyentes afirman que no tiene que ver dios con la maldad del mundo cuando algún ateo menciona lo permisivo que es dios ante el dolor humano, tampoco tiene que ver con estas tragedias. Son consecuencias de nosotros mismos. Como sociedad hay que aprender a ser mas responsables, y como individuos también.

Hacer hincapié en las profecías como respuestas a las calamidades actuales de la humanidad: pandemias, guerras, hambrunas, etc., no comprueba la existencia de algún plan divino, ya que cada una de ellas ha estado presente en la humanidad desde que ésta aprendió a que, por medio de la explotación de los otros, puede adquirir riqueza y poder.

La fuerza laboral - que son vidas humanas- para quien tiene poder de adquisición y controla los medios de producción, se ha convertido en un bien de fácil sustitución. Y para que sea mas rentable, entre mas pobre y necesitado esté quienes forman parte de la mano de obra, mejor, pues aceptará con mayor facilidad las propuestas de trabajo que se le ofrecen sin reparar en sus derechos. Entonces surge la explotación casi esclavista, y no le queda mas que recurrir a la fe, a esa semilla pequeña del tamaño de la mostaza que no requiere más que la certeza de creer que lo que no tengo, lo tendré aunque se vea imposible, condicionado por obtener algún día aquello que jamás ha visto: UNA VIDA DIGNA. Es solo por mencionar el círculo de la fe en torno a que si es castigo divino la calamidad humana. También hay gente próspera que tiene fe en dios, pero este no es el tema.

La siguiente sentencia de Jesús, rebasa los límites de la historia de la humanidad:

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”. (Mateo 24:7-9)

¿Por qué? Porque la humanidad ha aprendido que la guerra es mas que un motor de conquista, es su medio de control político e ideológico. Decir que es una exageración que, a estas alturas las personas mueran por falta de higiene es un error, pues las consecuencias no son exclusivas de la Edad Media, se vive en nuestros barrios marginales, en las favelas brasileñas, en los guetos de inmigrantes en Estados Unidos, en los barrios moros de España, en las barriadas negras francesas; el hambre, siempre donde las vidas humanas valgan menos que las ambiciones de sus gobernantes, será un flagelo constante. El ejemplo mas claro es Nigeria, uno de los graneros del mundo, de cuyos granos sus pobladores nativos no merecen, según su gobierno, ni un grano de trigo para mitigar el hambre de sus hijos.
Esa es la injusticia que indigna, y decir que dios lo permite porque son paganos es culpar a su mismo dios como cómplice del tirano que se sienta en la silla presidencial y los deja morir porque dios es quien "pone y quita reyes".

Los terremotos, el cambio climático, si es culpa de nosotros, pero también no hay que perder de vista que el planeta tiene ciclos, y está vivo. Y así como la imagen que te devuelve el espejo de ti mismo cambia día a día, también la faz de la tierra lo ha hecho desde que dejó de ser solo polvo de estrellas.

“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”.
“De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane”. (Mateo 13:14-15)

Éste último ejemplo de pasaje bíblico, no es mas que un candado ideológico para poner bozal a quien se atreve a pensar diferente o alzar la voz.
La gente aborrece a los creyentes en cristo, o mahoma, o el dios que sea cuando dejan de ser creyentes piadosos y se convierten en bestias fanáticas e intolerantes, pues lo peor, es cuando se rebasa el límite de lo privado del culto a lo público del gobierno. Ojalá no veamos mas de esos días.

sábado, 2 de octubre de 2010

La Memoria descalabrada

La Memoria, René Magritte

El eco del pasado se disipa en la distancia lacerante del tiempo. Hace estragos en la memoria colectiva que se afana por encontrar felices motivos para seguir. Pero olvidar la infamia, es cerrar los ojos con indiferencia, abnegación patética ante un acto impune y vergonzoso.
No, no es cosa de grillería o estudiantes revoltosos, porque cuando la herida es colectiva, el olvido, la indiferencia y el perdón, se vuelven actos indignos. No es una humillación personal o una herida que sangra en la intimidad de un individuo, fue la sangre de civiles habitando un país en "paz".
Entre esos civiles, había adultos, niños y jóvenes. Porción generacional que no dio su fruto. Muchachos que no aportaron sangre nueva a mi generación. Porque la sangre de ellos, fue derramada impunemente en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco.
Por eso hoy escribo esto, por si no lo sabías, por si lo habías olvidado, por si no le ves el caso recordarlo. Y reitero: es nuestro deber que el 2 de octubre de 1968, no se nos olvide jamás.
Hoy, es 2 de octubre. Lástima que ésta fecha se vuelva pretexto para cometer vandalismo, lo que nada tiene que ver con el motivo de la fecha. Actos que la envilecen, estigmatizándola ante los ojos de una sociedad de memoria descalabrada.
Pero esto sucede cuando el gobierno no institucionaliza un hecho de tal envergadura. El motivo: la vergüenza.
¿Y por qué hay que recordarlo y calendarizarlo como día de luto nacional? Porque éste hecho lamentable, fue parteaguas en la libertad de expresión de todos nosotros.
Si te dices humanitario, creyente en algún dios, mexicano, deberías sentir rechazo e indignación por este asesinato. Y hacer lo posible para que no se vuelva a repetir. ¿Cómo? No olvidando.
Y porque se nos olvida sucedió después Acteal y San Salvador Atenco, y no hicimos nada. Porque la información nos llegó tergiversada y la creímos. Porque no hemos aprendido la lección de nuestra propia historia. Aunque lo vivamos, nos convertimos en testigos mudos, como sucede en estos días. Y seguimos creyendo.
Y así, en nuestro afán de convertirnos en modernos, tratamos de imitar a otros países, y no nos damos cuenta que México tiene mucho para darse a sí mismo.

"Todos los esfuerzos desplegados por los países de América Latina para hacerse semejantes a Europa, los han convertido en caricaturas de nación". (Henri Favre, 1996)

PARTICULARISMO HISTÓRICO, TRADICIÓN CULTURAL... el 2 de octubre de 1968 NO SE DEBE OLVIDAR.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Avemariasinpecadoconcebida... confiéseme padre, que he pecado

Que buena y breve lectura. Un bloguero madrileño, cuenta las lúbricas fantasías que le arrebolaban la mente cuando era adolescente. Y la manera en como, al paso del tiempo, resultaron ser verificadas gracias al acceso que tuvo a grabados y otros dibujos de época. Los recovecos de las antiguas iglesias medievales guardan secretos tan oscuros como los pecados de los penitentes, buscando perdón en "manos" de un sacerdote. 


http://contracorriente.blogia.com/2006/032301-confesiones-y-confesores.php 

jueves, 15 de abril de 2010

Líderes religiosos vs. sociedad liberal


Se supone que la religión es el pegamento que unifica y da protección a la sociedad que le alberga o practica, debido a que no solo tiene la función de organizar la vida espiritual de sus miembros, sino que en ella se engloba el sistema de valores necesarios para una sana convivencia. Bueno, se supone, ya que la Historia ha dado testimonio que, en mas de las veces, sobre todo en los grupos provenientes de la tradición judeo-cristiana, no solo no garantiza la paz y la buena convivencia, sino que ésta se vuelve contra la sociedad que le alberga, promoviendo la parcialización de la sociedad y la intolerancia entre sus miembros. De sobra dar ejemplos.
Tristemente, México se ha sumado a la larga lista de países donde miembros del clero cometen delitos sexuales contra menores. Y no conformes con estas detestables acciones, el clero mexicano se lava las manos, culpando a la sociedad por los pecados que cometen algunos de sus miembros. Pero además -y como dice mi madre: "hasta eso tiene la calabaza, después de que engorda indigesta"- el clero exhorta al pueblo mexicano al perdón para con el padrecito Maciel, culpando explícitamente a la fracción liberal de los abusos cometidos a esos niños por parte de sacerdotes, debido a que ésta, la sociedad liberal, promueve una moral relajada, causante de la desviación sexual de los jóvenes. No conformes con lo anterior, se atreve a acusar a la sociedad en general de ser ignorantes en materia de educación sexual. ¡VAYA ESTUPIDEZ y manera cínica de lavarse las manos!
Estimados miembros del clero: la sociedad liberal es la evolución de la misma, pues e
s una sociedad que ha aprendido a pensar de manera madura y libre de prejuicios. No es culpable, al contrario, es NECESARIA. De no ser así, estaríamos sumergidos aún en el oscurantismo medieval que ustedes tanto añoran. ¿Recuerdan el gran poder que ejercían entonces sobre reyes y gobiernos?
La educación sexual, me pregunto, ¿cuál es la intención de la Iglesia acusar a la sociedad de falta de educación sexual? ¿Culparnos -que novedad- y salvaguardar su posición paternalista y "cocowashera"? O tal vez para que los pobres niños supieran lo que les hacía el padrecito. Eso es no tener vergüenza y navegar con bandera de pendejos.
Pero, sin embargo, la sociedad si tiene parte de culpa, pero no la liberal, sino la mocha, la que se baña de prejuicios, la que quiere que dios le de todo peladito y en la boca porque no han sido capaces de dar el brinco del pensamiento mágico-religioso, hacia una edad mental madura y basada en la razón, la lógica... ¡YA NO SE DIGA LA CIENCIA! Y no digo que dejen de creer, sino que aprendan a ser responsables de sus propios actos, de sus propios hijos. Por que hay que ser muy ingenuos pensar que por ser el padrecito de la parroquia, es un santo hombre decente, merecedor de toda confianza y del cuidado de sus hijos. Hay que tener criterio, sentido común.
Pero no solo entre los católicos se cuecen habas, también los grupos protestantes tienen lo suyo. Pero sobre todo, una gran cerrazón de mente al declararse abiertamente por una total intolerancia hacia los grupos gays -por poner un ejemplo- aplaudiendo la anulación del primer matrimonio gay en Argentina. De ser vigente la Inquisición, apelarían por su quema en la hoguera o muerte en la picota.
A continuación, reproduciré el mensaje de uno de sus miembros:
"Es la tolerancia la que ha permitido que haya una abundancia y descaro de estas prácticas. El día que se toleró a un homosexual en medio de una reunión, en un salón de clases, en una Iglesia, en un puesto público, ese dia se empezó a podrir el mundo y de eso ya hace tiempo.
Así van el aborto, la legalización de las drogas, la brujería y tantas cosas que por "modernos" y "tolerantes" van pudriendo a las sociedades..."
Sin palabras, su testimonio da fe de su falta de criterio, de su gran ignorancia... en fin. REITERO: La religión, se supone, debería ser esa cohesión social que homogeneiza sus valores y salvaguarda su bienestar. Sin embargo, no ha sido capaz de dar ese salto evolutivo hacia la aceptación de un pensamiento diverso, y sigue abogando a son de sus propios prejuicios, juzgando, culpando, mortificando con el miedo y la promoción de la anulación del yo. Un grupo sin los matices del individuo, es un ente masacotudo amorfo y de fácil manipulación, donde nadie cuestiona, asimilando sin reprimendas mitos de la edad de Calvino y hasta manifestaciones de fe fraudulentas.
Y me preguntan aún, ¿por qué ya no eres miembro del redil? Digamos que, ante la clara manipulación, la soberbia de sus jerarcas, el querer que se les siga incluso hasta la ignominia, es equivalente a dejar el alma en un altar de pasiones desoladoras, sin fe, sin esperanza.
Y todavía me preguntan: Montserrat, ¿por qué no te arrepientes, por qué no regresas al redil? Por obvias razones, ¿no creen?

viernes, 12 de marzo de 2010

Consciencia cotidiana y el Arte de ser artista.






"The dentures" (1983) Odd Nerdrum

“El artista se ha convertido en un inútil; cuando mucho puede aspirar a ser un decorador, una mascota, un pesado. La gente de nuestro tiempo no se ha visto nunca realmente retratada y, por lo tanto, carece de un sentido visual de sí misma. Hoy, el retrato es siempre directa o indirectamente fotográfico, pero la imagen del ser más profundo del hombre ha dejado de existir.”
Odd Nerdrum.
El artista es un ser extraño. Hermitaño a veces hasta de sí mismo, cabila en lugares lejanos, cortando flores que jamás verá florecer la tierra sobre su faz. Creador de animales extraordinarios, de héroes mitológicos de la más extraordinaria familiaridad. Crea de sí mismo, cual Lucifer, lo que la naturaleza le ofrece a sus ojos, sus oídos, su cuerpo entero. Sí, ¡se parece tanto a Lucifer! Porque, al igual que él, es un ser capaz de crear y dar vida donde solo hay un espacio en blanco, una masa amorfa, un montón de letras muertas, el silencio de sonidos apagados, de movimientos sin sentido. ¿Cuántos no han llorado ante el aullido feroz y melancólico de una guitarra eléctrica? Y sin embargo, esa misma guitarra es capaz de aullidos desenfrenados, violentos, vertiginosos, como si pudieras saltar hasta la cima del mundo y ver, desafiante, al mismísimo Dios a los ojos. ¿Quién no se ha conmovido ante un preludio, o las curvas y ondanadas suaves de una esculura? ¿O sentir que vuela al compás de unos pies danzantes? ¿O verse reflejado en una obra literaria, un poema, el personaje de una obra teatral?
El artista, aparte de crear con su ser, crea en la consciencia de sus espectadores emociones que generan experiencias. Y como si estuviese ante un espejo, queda cautivado con su propia imagen o el de la sociedad en la que vive. Sociedad rural o urbana, no importa. Sociedad que es siempre un crisol de posibilidades en la que se desenvuelve y a la que se debe.
Tristemente, el mundo de la Pintura se ha alejado de ese mundo. Sufre una crisis de la que pocos son conscientes y de la que se han sabido escapar. Y es que el artista actual, el "contemporáneo", se ha ensimismado. Sabiéndose un ser extraño, se ha cegado ante el influjo de sus propias habilidades, sintiéndose un superdotado, un ser de otro mundo. Y tal vez en parte lo sea, pero muchas veces, parece que ha perdido el piso y no es capaz de ver mas que su propio talento. Ése, su talento, se convierte en su espejo, y cual bruja malvada y vanidosa, le pregunta una y otra vez si ha logrado ser el más talentoso, el creador de las obras más bellas, o si alguien más osa acercarse, si quiera, a su talento. Otras veces, solo rinde tributo y adoración a los grandes del pasado, convirtiéndose en una sombra de ellos, en un imitador. Con habilidades magníficas hace magia en el lienzo, pero es una magia a medias, porque le hace sombra el descuido de omitir la magia que nace de la inspiración de su propia consciencia cotidiana. Consciencia cotidiana, ese gran instrumento, matriz del genio creador que tuvieron los grandes a quienes admiran, es el espejo de su propia realidad y al que no saben mirar.
Mirar, por ejemplo, la necesidad ajena producto de la desigualdad social. Y bueno, no tienen que ser mendigos para pintar a un menesteroso. Lo que hace falta es un ejercicio de aprehensión que le haga sentir como siente uno de ellos. Imaginar, o tal vez, hasta soñar con ello. Les contaré una anécdota. Yo nunca he estado en una guerra. Lo cierto es que siempre he tenido un miedo terrible a estar en medio de una. Sin embargo, una vez tuve un sueño:
Me soñé siendo reclutada. Oficiales llegaban a mi casa, me subían a un camión con techo de lona y me llevaban a un cuartel. Ahí, cortaban mi cabello, me daban un uniforme verde caqui. Recuerdo lo pesadas que eran las botas, ¡fue un sueño tan real! Y la fusca, pesadísima, al igual que una enorme mochila que pusieron en mi espalda.
A lo lejos, se escuchaban las bombas, las balas, los gritos, mientras otro camión nos llevaba al campo de batalla en medio de un desierto de cuyo cielo pendía un sol abrazador. Pero, al llegar a las trincheras, el sol desaparecía. El cielo antes azul, se tornaba ocre debido al polvo que levantaban las botas de los soldados al correr, las ruedas de los camiones, los tanques, las bombas, las granadas. Era dantesto. Había cadáveres ensangrentados y heridos agonizantes. Nos metían a una trinchera, mientras un oficial vociferaba: "Carguen sus armas y corran a la otra trinchera. Si les disparan o ven enemigos cerca, ¡disparen!" Nos dieron la orden, salté de la trinchera y comencé a correr. Mi cara se llenaba de arena, podía sentir los granos y el roce de las balas y esquirlas de quien sabe que tantas cosas que explotaban a mí alrededor. Los aviones zumbaban, las bombas caían, el suelo se estremecía bajo mis pies. Los gritos sonaban tan estruendosamente que casi opacaban el sonido de las bombas. El olor a pólvora, a sangre, a muerte me hizo entrar en un estado de trance para poder sobrevivir. Me impresionó mi capacidad de correr con tanta carga y sin entrenamiento. Eso pasaba por mi mente mientras corría sin voltear atrás. ¡Y disparaba! Y llegaba a la otra trinchera. Me desperté.
No pueden imaginar el pavor que sentí. Fue vívido, real, pero no por haberlo soñado, me convierte en soldado. Sin embargo, fue tan real, que estoy convencida que si platico con un ex combatiente, me dirá que así se siente estar en batalla. Y eso me es más que suficiente para ver las películas de guerra de otra manera… o para retratar el miedo en los ojos de un soldado en batalla.
"La gente de nuestro tiempo no se ha visto nunca realmente retratada y, por lo tanto carece de un sentido visual de sí misma." Éste fragmento es el que más me resuena. Pintar, no es solo plasmar, con calidad fotográfica, la realidad tal cual es. Aparte de la virtud del hiperrealismo, si se quiere ejercer, hay que tener una convicción de la realidad social. Estar consciente de nuestro propio siglo. La idea es tratar de entender la visión de la gente, hacer que se vean retratadas en el propio ejercicio de autoexploración espiritual del artista. La frase de Nerdrum es estremecedora. Te hace recapacitar casi como la revelación que tiene un fiel cristiano ante un versículo bíblico.
Nos dejamos llevar por modas pasadas. Indaguen en la red y vean ¿cuántos imitadores hay? ¿Cuántos no han querido pintar como Miguel Ángel, como da Vinci, como Caravaggio, como Vermeer o van Eyk?... y los superan, pero ¡hasta ahí se quedan! Se olvidan que ellos vivieron su época, y que cada siglo otorgó a cada uno de ellos, las herramientas con las que engalanaron su Arte. A través de su Arte, nos contaron la Historia de su siglo. Cualquiera puede aprender a dibujar, pero no todos saben interpretar.
Pero nosotros, con tanta Historia detrás, con tanta tecnología, ¿a dónde quedó nuestra capacidad de retratar la Historia de nuestro siglo? ¿A dónde se quedó nuestro Arte? Debemos entender nuestra realidad y retratarla. Hacernos a ella, por ella y vislumbrar con claridad todo ese entorno que nos moldea como individuos y como sujetos de una sociedad.
La triste realidad, es que casi no lo hacemos. La mayoría se ha enfrascado en sus propios talentos. Y esa mezquindad es la que nos arroja fuera del Reino del Arte, como a Lucifer su soberbia le arrojó fuera del Reino de Dios.

martes, 9 de marzo de 2010

Por la erradicación del REGGETÓN como expresión artística

Odio el reggetón. No lo puedo evitar.
Es una tristeza como la industria de la música y las televisoras explotan el mal gusto del chusmerío para hacer negocio, poniéndoles todavía y con cinismo, el mote de "artistas" a quienes exponen esa corriente musical.
¿Exponen Arte? No. Lo que exponen es una cosa que ni es música ni se baila, en el sentido formal de dichas expresiones artísticas.
El Arte cultiva la capacidad de apreciar el mundo, sublima la consciencia hasta un estado de contemplación o de protesta, de expresión. El Arte es belleza, serenidad, violencia, sensualidad, divindad... Es la forma mas elegante de expresar la humanidad.
Pero el reggetón, eso no forma, DEFORMA: deforma el cerebro y la apreciación y aprehensión del ritmo y la armonía musical. Lo que elimina los valores estéticos formales en quienes se exponen a su influencia. En pocas palabras: VUELVE TARADAS A LAS PERSONAS, o mejor dicho, mas taradas a quienes de por sí, ya son lo suficientemente estúpidas como para gustar de esa pseudo música.
Al bailarlo, las hace ver deformes y para colmo, acentúa la cultura de la degradación femenina, el machismo, el mal gusto y la naquez no kitsch, porque, a diferencia del kitsch, se regocijan en su mugre sin aspirar a aparentar, si quiera, educación o estatus. Y no no digo social, estatus intelectual.
Entre los que son reggetoneros y
Wanna be, prefiero a los segundos. Al menos tienen la posibilidad de encontrarse, en una de esas, con la verdad que buscan.

viernes, 5 de marzo de 2010

Inauguración Paranoide







Somos como moscas atraídas por la miel. Atrapadas con las patas pegadas en su faz dulce y dorada. Trampa y muerte segura a cambio del placer de su delicioso aroma y sabor. Una vez rendidos ante el Hermano de los mil ojos, nuestra vida ya no es solo nuestra. Sin saberlo, le hemos vendido nuestra alma al diablo. Rendidos ante su majestuosa accesibilidad ilimitada a las ideas, los foros, las imágenes, le concedemos todo deseo. Las mismas formas de siempre, pero representadas bajo la óptica de quien vive en un mundo posmoderno, el cual carcome nuestra realidad tercermundista mágica y religiosa.
Son los adjetivos imperativos colgados a nuestra posmodernidad.
Satania se alza ante nuestros ojos ávidos.
Pero, ¿qué le vamos a hacer? Por que si me lees, y tienes correos o páginas personales, no hay Mesías que te salve. El profeta tenía razón, aunque veintiséis años después, su vaticinio se cumplió. Yaces drogado con un estupefaciente que no se inhala, ni se fuma, ni se come, ni se inyecta. Es la rapidez del contacto, la libertad de expresión y cada inimaginable cosa o idea que te ofrece este dragón de diez mil y una cabeza. Pero te controla y hasta te evalúa.
Y nos vamos de viaje. Un click y estamos en un mundo que nuestros padres y abuelos, tan bien plantados en la tierra, no acaban de comprender. Todo gracias a la miel de éste panal cibernáutico, tentador, perverso, despiadado, cuya principal bandera y máxima, es la libertad de expresión. ¿No te zumba y te irrita? Ahora tienes el mundo ante ti.
Que bien aprendido tenemos ese antiguo canto inglés, coreado por Norteamérica y Francia, tan viejo ya que la aldea global y nuestro mundo de tercera corean o intentar cantar, pero a des-tempo y desafinado. El milagro de hacerse escuchar a gritos cargados.
Y en ese juego aparentemente inocente de navegar, conocer y dejarse conocer, lo damos todo. Sin pensar que esa misma libertad de expresión nos condena ante un espejo que trasgrede la seguridad del monitor. Por que estamos expuestos en la escuela, la oficina, el cybercafé de la esquina o el hogar, felices pero expuestos. Sin saberlo, pagamos un cyber-espacio que ocupa nuestro tiempo, mientras dejamos ¡quién sabe para qué fines! que nos evalúen, cataloguen, midan, analicen cada habilidad nuestra para resolver rompecabezas, teclear palabras, crear imperios, construir granjas... Que música escuchamos, que nos gusta leer, o si no leemos nunca, nuestros amigos, tus amigos, ¡tu, mi amigo! En fin, nos perfilan.
Y así, en medio de esta psicosis paranoide y deformante de la paz espiritual y mundana, doy inicio a éste nuevo espacio en cuyo vórtice cuelga mi nombre.
Sólo te queda aprender a vivir con el Hermano de los mil ojos.Recuerda que las arañas tejen sus redes en silencio y con paciencia.