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or qué sucedió el tsunami en Sry-Lanka? ¿Por qué el terremoto de Haití? ¿Por qué se descarrilan trenes en India y los monzones cobran la vida de miles de personas cada año en ese país?
Un cristiano fiel y devoto, que asiste puntual a las reuniones de su templo, que escucha con atención y temblor las prédicas de su pastor, que ora cada día, que busca el rostro de dios y lee su Biblia con mansedumbre, procurando morir para que "cristo viva en él", respondería sacando pasajes de maldición de la Biblia, la misma que le da "palabras de vida eterna":
“Porque han pecado, porque grandes han sido sus abominaciones ante dios. Porque dios es un dios justo que visita la maldad de los padres hasta la cuarta y quinta generación. Porque dios no es un dios que pueda ser burlado, porque han volteado su rostro y no ha querido ver a dios".
Ahora yo pregunto, ¿tiene algo de malo ser cristiano? No. ¿Tiene algo de malo creer en dios? No. Y ahora les pregunto, ¿tiene algo de malo ser ateo? NO.
Entonces, ¿por qué nos enfrascamos en éstas discusiones? La respuesta es fácil: porque no hemos aprendido a tolerar. Hemos dejado que la aprehensión de nuestra fe domine la razón y nos resulta más fácil encontrar respuestas a las calamidades de la humanidad, en la ira de dios.
¿Por qué suceden las catástrofes naturales? Porque nuestro planeta es un planeta vivo, en constante cambio, cuya vitalidad la demuestra tanto en las primaveras mas gloriosas como en las explosiones de violencia mas terribles. La humanidad se ha extendido tanto por los confines del planeta, que resulta muy difícil que la humanidad no se vea impactada por la Naturaleza, ya sea benéfica o negativamente.
Ahora, una cosa es lo que no podemos controlar, como el clima, y otra, las consecuencias de pobreza y malos gobiernos.
Cuando se agregan a una misma ecuación pobreza, asinamiento, malos gobiernos y catástrofes naturales, el resultado es caos y muerte. Nada tiene que ver con ningún dios. Por ejemplo, lo que sucedió en Haití luego del terremoto: el problema de pobreza del país se vio agudizada con la epidemia de cólera como una consecuencia fatal debido a la destrucción de sus carreteras que evitó dar salida rápida a cadáveres y entrada a víveres; una mala organización gubernamental: burocratización de trámites, mala infraestructura de drenaje y sistemas de agua potable. Con ello, mala higiene de la población debido a su bajo nivel de adquisición, su ignorancia y su pobreza.
Otro ejemplo es India, que se caracteriza por ser uno de los países con mayores accidentes de trenes. Una vez escuché a un pastor decir algo que me hizo parar oreja: “DIOS CASTIGA LA MALDAD IDÓLATRA DE LA GENTE DE INDIA, POR ESO ME HA LLAMADO A IR A PREDICAR SU PALABRA ALLÁ”. Bueno, que bien que quiera llevarles una forma nueva de fe, cosa que será difícil debido a la manera politeísta tan arraigada que hay en ese país. Pero la inquietud es buena sobre todo porque con ello se garantiza también llevar alimentos, medicinas y misioneros de buena voluntad. Pero, ¿es por la idolatría del pueblo indio que se descarrilan trenes? Claro que no.
Sería muy desatinado quedarse con esa visión tan corta y simplista, desviando la atención a algo que es mas importante porque es lo que le da motor a la vida del país: SU GOBIERNO. Una sociedad que está dividida en mas de trescientas castas, con una segregación y marginación de las mas altas a nivel mundial, pobreza que raya en lo paupérrimo, y una infraestructura que se nutre de los desperdicios de otras naciones, es una nación vulnerable. De los despojos de hierro y metal se hacen las vías en terrenos húmedos y casi senegosos debido a la humedad. Falta una buena logística y un tanto mas de honestidad, no fe en dios. Ante las inclemencias del tiempo y la mala calidad de los materiales, los trenes urbanos y rurales seden. Las desgracias se dan, las muertes, las tragedias humanas.
Dios no tiene que ver en esto. Así como según los creyentes afirman que no tiene que ver dios con la maldad del mundo cuando algún ateo menciona lo permisivo que es dios ante el dolor humano, tampoco tiene que ver con estas tragedias. Son consecuencias de nosotros mismos. Como sociedad hay que aprender a ser mas responsables, y como individuos también.
Hacer hincapié en las profecías como respuestas a las calamidades actuales de la humanidad: pandemias, guerras, hambrunas, etc., no comprueba la existencia de algún plan divino, ya que cada una de ellas ha estado presente en la humanidad desde que ésta aprendió a que, por medio de la explotación de los otros, puede adquirir riqueza y poder.
La fuerza laboral - que son vidas humanas- para quien tiene poder de adquisición y controla los medios de producción, se ha convertido en un bien de fácil sustitución. Y para que sea mas rentable, entre mas pobre y necesitado esté quienes forman parte de la mano de obra, mejor, pues aceptará con mayor facilidad las propuestas de trabajo que se le ofrecen sin reparar en sus derechos. Entonces surge la explotación casi esclavista, y no le queda mas que recurrir a la fe, a esa semilla pequeña del tamaño de la mostaza que no requiere más que la certeza de creer que lo que no tengo, lo tendré aunque se vea imposible, condicionado por obtener algún día aquello que jamás ha visto: UNA VIDA DIGNA. Es solo por mencionar el círculo de la fe en torno a que si es castigo divino la calamidad humana. También hay gente próspera que tiene fe en dios, pero este no es el tema.
La siguiente sentencia de Jesús, rebasa los límites de la historia de la humanidad:
“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”. (Mateo 24:7-9)
¿Por qué? Porque la humanidad ha aprendido que la guerra es mas que un motor de conquista, es su medio de control político e ideológico. Decir que es una exageración que, a estas alturas las personas mueran por falta de higiene es un error, pues las consecuencias no son exclusivas de la Edad Media, se vive en nuestros barrios marginales, en las favelas brasileñas, en los guetos de inmigrantes en Estados Unidos, en los barrios moros de España, en las barriadas negras francesas; el hambre, siempre donde las vidas humanas valgan menos que las ambiciones de sus gobernantes, será un flagelo constante. El ejemplo mas claro es Nigeria, uno de los graneros del mundo, de cuyos granos sus pobladores nativos no merecen, según su gobierno, ni un grano de trigo para mitigar el hambre de sus hijos.
Esa es la injusticia que indigna, y decir que dios lo permite porque son paganos es culpar a su mismo dios como cómplice del tirano que se sienta en la silla presidencial y los deja morir porque dios es quien "pone y quita reyes".
Los terremotos, el cambio climático, si es culpa de nosotros, pero también no hay que perder de vista que el planeta tiene ciclos, y está vivo. Y así como la imagen que te devuelve el espejo de ti mismo cambia día a día, también la faz de la tierra lo ha hecho desde que dejó de ser solo polvo de estrellas.
“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”.
“De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane”. (Mateo 13:14-15)
Éste último ejemplo de pasaje bíblico, no es mas que un candado ideológico para poner bozal a quien se atreve a pensar diferente o alzar la voz.
La gente aborrece a los creyentes en cristo, o mahoma, o el dios que sea cuando dejan de ser creyentes piadosos y se convierten en bestias fanáticas e intolerantes, pues lo peor, es cuando se rebasa el límite de lo privado del culto a lo público del gobierno. Ojalá no veamos mas de esos días.
Un cristiano fiel y devoto, que asiste puntual a las reuniones de su templo, que escucha con atención y temblor las prédicas de su pastor, que ora cada día, que busca el rostro de dios y lee su Biblia con mansedumbre, procurando morir para que "cristo viva en él", respondería sacando pasajes de maldición de la Biblia, la misma que le da "palabras de vida eterna":
“Porque han pecado, porque grandes han sido sus abominaciones ante dios. Porque dios es un dios justo que visita la maldad de los padres hasta la cuarta y quinta generación. Porque dios no es un dios que pueda ser burlado, porque han volteado su rostro y no ha querido ver a dios".
Ahora yo pregunto, ¿tiene algo de malo ser cristiano? No. ¿Tiene algo de malo creer en dios? No. Y ahora les pregunto, ¿tiene algo de malo ser ateo? NO.
Entonces, ¿por qué nos enfrascamos en éstas discusiones? La respuesta es fácil: porque no hemos aprendido a tolerar. Hemos dejado que la aprehensión de nuestra fe domine la razón y nos resulta más fácil encontrar respuestas a las calamidades de la humanidad, en la ira de dios.
¿Por qué suceden las catástrofes naturales? Porque nuestro planeta es un planeta vivo, en constante cambio, cuya vitalidad la demuestra tanto en las primaveras mas gloriosas como en las explosiones de violencia mas terribles. La humanidad se ha extendido tanto por los confines del planeta, que resulta muy difícil que la humanidad no se vea impactada por la Naturaleza, ya sea benéfica o negativamente.
Ahora, una cosa es lo que no podemos controlar, como el clima, y otra, las consecuencias de pobreza y malos gobiernos.
Cuando se agregan a una misma ecuación pobreza, asinamiento, malos gobiernos y catástrofes naturales, el resultado es caos y muerte. Nada tiene que ver con ningún dios. Por ejemplo, lo que sucedió en Haití luego del terremoto: el problema de pobreza del país se vio agudizada con la epidemia de cólera como una consecuencia fatal debido a la destrucción de sus carreteras que evitó dar salida rápida a cadáveres y entrada a víveres; una mala organización gubernamental: burocratización de trámites, mala infraestructura de drenaje y sistemas de agua potable. Con ello, mala higiene de la población debido a su bajo nivel de adquisición, su ignorancia y su pobreza.
Otro ejemplo es India, que se caracteriza por ser uno de los países con mayores accidentes de trenes. Una vez escuché a un pastor decir algo que me hizo parar oreja: “DIOS CASTIGA LA MALDAD IDÓLATRA DE LA GENTE DE INDIA, POR ESO ME HA LLAMADO A IR A PREDICAR SU PALABRA ALLÁ”. Bueno, que bien que quiera llevarles una forma nueva de fe, cosa que será difícil debido a la manera politeísta tan arraigada que hay en ese país. Pero la inquietud es buena sobre todo porque con ello se garantiza también llevar alimentos, medicinas y misioneros de buena voluntad. Pero, ¿es por la idolatría del pueblo indio que se descarrilan trenes? Claro que no.
Sería muy desatinado quedarse con esa visión tan corta y simplista, desviando la atención a algo que es mas importante porque es lo que le da motor a la vida del país: SU GOBIERNO. Una sociedad que está dividida en mas de trescientas castas, con una segregación y marginación de las mas altas a nivel mundial, pobreza que raya en lo paupérrimo, y una infraestructura que se nutre de los desperdicios de otras naciones, es una nación vulnerable. De los despojos de hierro y metal se hacen las vías en terrenos húmedos y casi senegosos debido a la humedad. Falta una buena logística y un tanto mas de honestidad, no fe en dios. Ante las inclemencias del tiempo y la mala calidad de los materiales, los trenes urbanos y rurales seden. Las desgracias se dan, las muertes, las tragedias humanas.
Dios no tiene que ver en esto. Así como según los creyentes afirman que no tiene que ver dios con la maldad del mundo cuando algún ateo menciona lo permisivo que es dios ante el dolor humano, tampoco tiene que ver con estas tragedias. Son consecuencias de nosotros mismos. Como sociedad hay que aprender a ser mas responsables, y como individuos también.
Hacer hincapié en las profecías como respuestas a las calamidades actuales de la humanidad: pandemias, guerras, hambrunas, etc., no comprueba la existencia de algún plan divino, ya que cada una de ellas ha estado presente en la humanidad desde que ésta aprendió a que, por medio de la explotación de los otros, puede adquirir riqueza y poder.
La fuerza laboral - que son vidas humanas- para quien tiene poder de adquisición y controla los medios de producción, se ha convertido en un bien de fácil sustitución. Y para que sea mas rentable, entre mas pobre y necesitado esté quienes forman parte de la mano de obra, mejor, pues aceptará con mayor facilidad las propuestas de trabajo que se le ofrecen sin reparar en sus derechos. Entonces surge la explotación casi esclavista, y no le queda mas que recurrir a la fe, a esa semilla pequeña del tamaño de la mostaza que no requiere más que la certeza de creer que lo que no tengo, lo tendré aunque se vea imposible, condicionado por obtener algún día aquello que jamás ha visto: UNA VIDA DIGNA. Es solo por mencionar el círculo de la fe en torno a que si es castigo divino la calamidad humana. También hay gente próspera que tiene fe en dios, pero este no es el tema.
La siguiente sentencia de Jesús, rebasa los límites de la historia de la humanidad:
“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”. (Mateo 24:7-9)
¿Por qué? Porque la humanidad ha aprendido que la guerra es mas que un motor de conquista, es su medio de control político e ideológico. Decir que es una exageración que, a estas alturas las personas mueran por falta de higiene es un error, pues las consecuencias no son exclusivas de la Edad Media, se vive en nuestros barrios marginales, en las favelas brasileñas, en los guetos de inmigrantes en Estados Unidos, en los barrios moros de España, en las barriadas negras francesas; el hambre, siempre donde las vidas humanas valgan menos que las ambiciones de sus gobernantes, será un flagelo constante. El ejemplo mas claro es Nigeria, uno de los graneros del mundo, de cuyos granos sus pobladores nativos no merecen, según su gobierno, ni un grano de trigo para mitigar el hambre de sus hijos.
Esa es la injusticia que indigna, y decir que dios lo permite porque son paganos es culpar a su mismo dios como cómplice del tirano que se sienta en la silla presidencial y los deja morir porque dios es quien "pone y quita reyes".
Los terremotos, el cambio climático, si es culpa de nosotros, pero también no hay que perder de vista que el planeta tiene ciclos, y está vivo. Y así como la imagen que te devuelve el espejo de ti mismo cambia día a día, también la faz de la tierra lo ha hecho desde que dejó de ser solo polvo de estrellas.
“Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”.
“De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane”. (Mateo 13:14-15)
Éste último ejemplo de pasaje bíblico, no es mas que un candado ideológico para poner bozal a quien se atreve a pensar diferente o alzar la voz.
La gente aborrece a los creyentes en cristo, o mahoma, o el dios que sea cuando dejan de ser creyentes piadosos y se convierten en bestias fanáticas e intolerantes, pues lo peor, es cuando se rebasa el límite de lo privado del culto a lo público del gobierno. Ojalá no veamos mas de esos días.





